lunes, 14 de mayo de 2018

RESEÑA DEL BARÓN RAMPLANTE


RESEÑA: EL BARÓN RAMPANTE

Italo Calvino (1923-1985) fue uno de los mayores intelectuales del pasado siglo. Este escritor, pensador y filósofo italiano, se interesó como pocos por los entresijos de la creación literaria y por sus repercusiones humanas. Fue un lector sabio y apasionado que quiso transmitir su amor por la letra escrita en cada uno de sus textos. 

Se licenció en letras por la Universidad de Turín, militó en el partido comunista, combatió en la Resistencia partisana y posteriormente abandonó la militancia comunista. Entabló amistad con grandes escritores; entre ellos, los surrealistas franceses.

 La biografía de Calvino es la de un declarado antifascista que encuentra en la literatura el mejor de sus mundos posibles. 

En su extensa obra, Italo Calvino trata de temas como la frustración, el aislamiento y la deshumanización del hombre del siglo XX.

De él se ha dicho que supo conjugar magistralmente el realismo, la fantasía y la ironía, y así se puede comprobar en esta espléndida novela que es El barón rampante publicada en1957. 

Es la más famosa de las obras de la trilogía “Nuestros antepasados” formada además por El vizconde demediado y El caballero inexistente.

Es un tipo de literatura fantástica, una escritura de estilo sencillo, con una gran dosis de poesía y contenido profundo con apariencia de fábula, con un mensaje alegórico oculto tras una narración cargada de ironía y humor que buscaba, por una parte, una renovación literaria, y por otra, explicar lo que pasaba en la sociedad.

Tiene también por tema fundamental el de la libertad del individuo: la libertad de ser, de actuar, y de posicionarse en un mundo en constantes transformaciones.

El barón rampante trata de un noble del siglo XIX que sube a vivir a los árboles, habitando en el mundo que él ha creado entre las ramas y desde el que busca su identidad. Es la historia de un hombre que rechaza todo lo que puede obligarle a salir de su mundo y decide vivir como un pájaro que no puede volar, en una metáfora imposible y fascinante, en una fantasía en la que el mundo es visto desde la perspectiva de la altura y con el buen sentido de la naturaleza mezclado con las inconsecuencias de un carácter irreductible, decidido y, finalmente, ingenuo, enfrentado al convencionalismo de su clase social y a la pragmática simpleza del pueblo llano. 

Obra muy entretenida, donde el protagonista vive múltiples aventuras a pesar de la limitación que parece imponer su espacio vital; una lectura divertida, conmovedora y sugerente, y siempre actual, como buen clásico que es, para lectores de cualquier edad, especialmente los jóvenes, porque explora, contempla y explica el mundo desde arriba y al mismo tiempo dialoga y da respuestas, sobre todo, que una respuesta a las presiones de la vida moderna reside en una lucha por la independencia y el conocimiento de uno mismo.

Carmen T.

 

jueves, 22 de marzo de 2018

RESEÑA DE NIEBLA EN TÁNGER


RESEÑA DE NIEBLA EN TÁNGER

Cristina López Barrio queda finalista del premio Planeta del 2017 con esta novela, esta metanovela en la que una mujer deja su vida, su familia y su trabajo para buscar a la autora de un libro que ha encontrado, titulado Niebla en Tánger y que es el único enlace con su amante de una noche. En realidad, la protagonista, como la misma autora hizo al dejar la abogacía para dedicarse a la literatura, decide cambiar el rumbo de su vida, abandona su zona de confort y se lanza a lo posible, a lo desconocido.

Es una novela circular y el final está ya prácticamente implícito en el principio, lo cual no resta intriga a la trama.

Inspirada por el relato de Julio Cortázar “Continuidad de los parques”, la autora nos ofrece  una novela dentro de otra novela, con personajes que se van mezclando en un juego detectivesco que toma elementos del presente y otros del pasado que aflora, que se cuenta en la obra encontrada.

Además recibe la influencia de Oscar Wilde en La decadencia de la mentira, donde se propone la idea de que la creación literaria genera, crea vida; no la imita sino que, por el contrario, es la vida la que imita al arte y ése es el gran poder de la literatura.

La localización de la novela también establece una relación emocional con la novelista; permite que pueda expresar sentimientos y vivencias propias generadas en dos momentos distantes de su vida, igual que Flora.

Estas motivaciones que la llevan a escribir esta novela ya aparecen en la primera página del libro; así, cita también un fragmento de la obra Ítaca, de Kavafis, porque el viaje que se emprende para llegar a ese lugar maravilloso y deseado es al mismo tiempo un viaje interior, y lo que para la protagonista comienza siendo una huida, acaba siendo el hallazgo de la propia identidad.

Carmen Truchado Pascual

 

 

 

jueves, 15 de marzo de 2018

LA RIDÍCULA IDEA DE NO VOLVER A VERTE DE ROSA MONTERO


Escribió Rafael Chirbes en su novela Crematorio, la inmediatamente anterior a la que hemos leído en nuestro club, que representar el dolor te lo quita de encima, o lo convierte en otra cosa, en otra forma de sufrimiento, que es distinta porque parece que no es inconsolable.
Así, Rosa Montero en La ridícula idea de no volver a verte se sirve del dolor que Mme. Curie refleja en su Diario íntimo, para tratar de entender su propio dolor.

Ambas viudas, se enfrentan al sentimiento de la pérdida y van siguiendo las fases del duelo, cada una a su propio ritmo y manera y en sus propias épocas y circunstancias.

“El dolor puede volverte loco” -dice Rosa Montero- “Marie Curie se volvió loca durante un tiempo”.

El pequeño diario de Marie Curie es todo un tesoro que nos abre paso hasta el corazón de una de las mujeres más inteligentes e interesantes del siglo XX. Rosa Montero lo descubre enseguida y comienza a investigar más en la personalidad de esta gran científica y mujer, una adelantada a su tiempo, que logró conjugar su vida personal y el trabajo de investigación científica, su auténtica  obsesión hasta el punto de no reconocer o ignorar el riesgo que corría su vida a causa de la radiación; de hecho ella entendía que algo capaz de curar el cáncer no podía producirlo.

Aunque no fue una feminista, abrió el camino a muchas mujeres con su tenacidad, su fortaleza y su capacidad de esfuerzo y sacrificio. Recibió dos premios Nobel y fue la primera mujer que dio clase en La Sorbona de París. Atrás quedaban años de lucha por salir de la precariedad de su vida y la de su familia en Polonia. Y atrás quedaba el hombre que la había hecho tan feliz porque lo había sido todo para ella: amante, amigo, esposo, compañero de trabajo, el hombre con el que compartía todo, todas sus ilusiones, las personales y las que anidaban en aquel frío y miserable laboratorio en el que habían de cambiar el mundo.

Cuando Pierre Curie muere en un accidente de tráfico, Marie enloquece de dolor y para plantarle cara al olvido, escribe unas pocas páginas, apenas ocho entradas, progresivamente más cortas y espaciadas, dirigidas a su marido y a sí misma. En ellas habla de la muerte, que la ha dejado sumida en la soledad y el  desamparo, de la angustia que siente al tener que vivir con la pérdida. Sufre una fuerte depresión; todo lo ve impregnado por una tristeza que compara con un velo de ceniza que cubre todo y aunque se refugia en el trabajo, siente que el mundo y ella misma han perdido el alma.

Rosa Montero en esta obra, que es mezcla de géneros (novela, biografía, autobiografía, ensayo…) o más bien ausencia de géneros, escribe sobre la muerte y el dolor de la separación que experimentó Marie y sobre sus propios sentimientos tras la muerte de su marido, para llegar a intentar expresar lo que representa la pérdida para cualquier ser humano y cómo, para sobrevivir, hay que renacer de la persona que se era, porque ésa muere con el amado.

Aunque ella criticaba duramente a quienes narraban su dolor por parecerle un tráfico impúdico con ese dolor, tras esta novela declara haberse vuelto menos radical: “Cada uno lo maneja como puede pero el sentido último de la escritura es intentar encontrar un sentido al mal y al dolor, aun sabiendo que no lo tienen”. 


Carmen Truchado P.

jueves, 4 de enero de 2018


RESEÑA DE NOCTURNOS DE KAZUO ISHIGURO

 Fragmentos, puntos de inflexión en las vidas de unas cuantas personas cuyo nexo de unión es la música: el arte de la interpretación y de la creación musical.

Esto es lo que nos ofrece en su libro de relatos titulado Nocturnos: cinco historias de música y crepúsculo Kazuo Ishiguro, galardonado en este año 2017 con el Premio Nobel de Literatura.

 Kazuo Ishiguro, japonés nacido en 1954, nacionalizado en Inglaterra, y estudioso de piano en su infancia (carrera que abandonó a los 12 años, aunque creemos que no así la vocación) empieza a publicar sus obras en la década de los ochenta. En sus novelas muestra unos personajes angustiados y volcados al recuerdo, con un escaso argumento al estilo oriental y una especial manera de utilizar, de intentar renovar, el idioma inglés que, lógica y tristemente,  no podemos apreciar en la traducción.

 Desde el principio de su andadura literaria conoció el éxito, recabando importantes premios, pero también la displicencia de la crítica, que mostraba rechazo por su tratamiento del lenguaje y de los géneros literarios, justamente razones de peso a la hora de serle concedido el Nobel.

 Nocturnos es un libro de relatos publicado en el año 2009 y es la obra que nosotros hemos leído. Con disparidad de aceptación, lo que ejemplifica la riqueza del diálogo.

Esta obra formada por cinco relatos largos está compuesta intencionadamente como un concierto o como variaciones musicales en torno a unos temas-tópicos literarios y humanos; así, el contraste entre las ilusiones o expectativas de éxito en la juventud, con los desengaños del tiempo y de la vida; y las relaciones con el otro, vistas siempre como decepcionantes, lo cual se manifiesta en personajes humanamente desarraigados.

 El ritmo es lento. Los ambientes anticuados, melancólicos, decadentes, perfectos para lograr la sensación de fracaso, de frustración.

Algunos personajes y lugares aparecen en dos relatos lo que da sensación de credibilidad y de unidad: todas las historias aportan algo necesario al conjunto global, que está meticulosamente bien diseñado por Ishiguro.

Los finales son abiertos, o mejor dicho, ambiguos, como la vida misma, y nos dejan un sabor agridulce o incluso un tanto amargo a veces, con unas ganas ingenuas de encontrar ese final feliz que sabemos que la vida escatima frecuentemente.

Carmen Truchado Pascual

 

lunes, 6 de noviembre de 2017


RESEÑA DE   EN LA ORILLA,  DE RAFAEL CHIRBES

Después del silencio viene la palabra. Y eso es lo que nos trae el nuevo curso, la apasionante y estremecedora palabra de Rafael Chirbes, que con su novela En la orilla pinta un hiriente retrato de España, de la crisis económica y de la corrupción masiva que generó la especulación urbanística, como nadie lo ha hecho.

Rafael Chirbes, valenciano nacido en 1949 y fallecido en 2015, escribe esta su penúltima novela desde su casa, donde vivía solo, dueño de sus palabras y de sus silencios, como él mismo confesaba en una entrevista a propósito de su publicación. Desilusionado de la vida, no quiere dar falsas esperanzas, así que la novela es triste y agobiante.

Con un estilo realista, un lenguaje directo, y un tono obsesivo, Chirbes nos cuenta una historia carente de trama, llena de vidas fracasadas, de sueños rotos que simbolizan a toda la sociedad española en una imagen que nadie quería ver. Es una obra coral narrada en primera y tercera persona, con largos monólogos, que termina con el tópico del ubi sunt en la línea de la tradición literaria de las coplas de Jorge Manrique.

En la orilla es una novela que da testimonio de su tiempo, de nuestro tiempo, pues es tremendamente actual. Es la cruz de la moneda. La cara la había escrito unos años antes; Crematorio, galardonada con el Premio de la Crítica y llevada a la pequeña pantalla en forma de serie, hablaba de la subida; del éxito, del enriquecimiento, del pelotazo y la burbuja inmobiliaria. Ahora todo se derrumba, y se sufren las consecuencias, el fracaso.

Pero En la orilla se trata mucho más que el tema económico. Chirbes consigue indagar en la naturaleza humana y une el hundimiento físico, la vejez del protagonista, víctima y verdugo a un tiempo, la soledad y la constatación de la podredumbre moral del mundo en que vivimos, que se manifiesta en la gran metáfora del pantano abandonado, sucio y maloliente.

Carmen Truchado Pascual

 

 

 

martes, 6 de junio de 2017

RESEÑA DE INTEMPERIE


RESEÑA “INTEMPERIE” DE JESÚS CARRASCO

 
La novela Intemperie del pacense Jesús Carrasco, su primera novela publicada, se convirtió desde el momento de su publicación en 2013, antes aun, en 2012, cuando se presentó en la Feria de Frankfurt, en un éxito rotundo, en todo un fenómeno editorial. Ha recibido numerosos premios tanto en el extranjero como en España y ha sido traducida a veinte idiomas, siendo reeditada más de veinte veces. De ella se ha hecho una versión gráfica y se espera su paso a la gran pantalla.
Libro no apto para lectores impacientes, narra, a veces con poético lirismo y otras veces con  prolija precisión, con excesivo detallismo, unos hechos que transcurren en unos pocos días, con la base de un lenguaje muy trabajado, numerosas descripciones y un vocabulario lleno de términos rurales antiguos o en desuso que dificultan un tanto la lectura.
La obra nos sumerge en un mundo rural durísimo y violento, donde la sequía y la miseria son tan protagonistas como los personajes mismos; tres personajes arquetípicos: un niño, un cabrero y un alguacil situados en un espacio y tiempo indefinidos porque eso la hace más universal; como universales son la amistad, la solidaridad y la compasión, valores que consiguen imponerse a la maldad no solo en el final de la obra sino en el alma del niño.
El niño se rebela contra la injusticia de su vida y huye, pero en su huida se tiene que enfrentar al pasado que le persigue (el alguacil) y al presente que le atenaza (la miseria, la dureza del paisaje, la falta de agua, su impericia e imprevisión)  y buscar de una forma épica su propia supervivencia. Afortunadamente para él, el azar pone en su camino a un viejo cabrero que será capaz de darlo todo por salvar al chico no sólo de lo que le amenaza externamente sino de sí mismo, puesto que consigue ayudar al muchacho a decidir su destino y salir del círculo de violencia en el que había vivido y que le podría atrapar para siempre.
 
Carmen Truchado Pascual
 

 

 

 

jueves, 27 de abril de 2017

LOS RELÁMPAGOS DE AGOSTO


RESEÑA DE LOS RELÁMPAGOS DE AGOSTO DE JORGE IBARGÜENGOITIA

 
En 1983, en el trágico accidente que se produjo en la escala que hacía en Madrid el vuelo procedente de París con destino a Colombia, murió Jorge Ibargüengoitia, un escritor mexicano de renombre en su país pero que ha necesitado tres décadas para ser reconocido en España. Viajaba invitado por Gabriel García Márquez al Primer Encuentro de la Cultura Hispanoamericana, que se celebraba en Bogotá. Fue uno de los 181 muertos. Con él desapareció el manuscrito de su última novela.

Aquí dejaba, además de varias obras de teatro, ensayos, cuentos y cantidad de artículos periodísticos, otras ocho novelas, la primera de las cuales fue Los Relámpagos de Agosto. Con ella había logrado el Premio Casa de las Américas en 1964. El año anterior había ganado el mismo premio por su obra de teatro El atentado.

La novela presenta las memorias de un caudillo revolucionario a principios del siglo XX: En una época en que proliferaban las autobiografías de quienes habían participado en la última fase de la revolución mejicana, cada una más pomposa y glorificadora de la propia actuación que las anteriores, Jorge Ibargüengoitia hace gala de una vena crítica y desmitificadora poniendo en cuestión  situaciones y personajes históricos. Con un gran sentido del humor, sarcástico y contundente y un lenguaje fluido y verosímil, Ibargüengoitia pone en boca del protagonista, el general Arroyo, la narración los avatares que le ocurren desde que recibe un telegrama de parte del presidente electo, antiguo compañero revolucionario, invitándole a formar parte del nuevo gabinete.

Ibargüengoitia utiliza la sátira para diseccionar con afilado bisturí sucesos significativos de la revolución.

La frontera entre ficción y realidad, por lo tanto, es difusa, pero perfectamente reconocible a través del elemento conductor: la ridiculización de cada hecho que va sucediendo.

Lo triste o lo alegre de una historia no depende de los hechos ocurridos, sino de la actitud que tenga el que los está registrando. Sin embargo a Ibargüengoitia no le gustaba que lo consideraran un simple humorista ya que se trataba de un escritor serio y riguroso, ordenado y meticuloso.

Su esposa, la pintora inglesa Joy Laville, dice de él: “No era sarcástico, pero si algo no le gustó, lo dijo, ya que era crítico y su crítica le permitía jugar con el absurdo. Él era muy directo, por eso mismo tenía reputación de tener mal humor, pero esto es una mentira, él era muy alegre. [Sin embargo], ofendió la sensibilidad de muchos con sus novelas; pese a todo, ahora está muy estimado en Guanajuato.”

¿Y cómo no recordar lo que el mismo el autor decía sobre sus escritos?:

“Los artículos que escribí son los únicos que puedo escribir; si son ingeniosos es porque tengo ingenio, si son arbitrarios es porque soy arbitrario, y si son humorísticos es porque así veo las cosas. Quien creyó que todo lo que dije fue en serio, es un cándido, y quien creyó que todo fue en broma, es un imbécil.”

Lo que es cierto aunque parezca increíble es que, desgraciadamente,  más de treinta años después de su muerte, muchas de las situaciones y actitudes que describe nos parecen de total actualidad. La corrupción, las luchas por el poder.., los altos mandatarios dan una imagen que se acerca mucho a una realidad que no cambia con el paso del tiempo.

 
Carmen T.